Ley Segunda oportunidad – perdón de deudas

Ley de Segunda oportunidad

Como acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad

¿Qué es la Ley de segunda oportunidad?

La Ley de segunda oportunidad del deudor consiste en un beneficio legal que protege a las personas en situación de insolvencia, perdonando las deudas.

¿Quiénes pueden acogerse a la Ley de segunda oportunidad?

Intentamos ayudar a aquellas personas que se encuentran en las siguientes situaciones:

  • En riesgo de ejecución hipotecaria, porque no puedan abonar las cuotas de la hipoteca, cargando con una deuda de por vida.
  • Avalistas de viviendas hipotecadas, familiares o amigos del deudor, que ven peligrar su propia vivienda.
  • Personas que tienen uno o varios préstamos, y no pueden pagarlos.
  • Autónomos y pequeños empresarios, que vieron cómo cerraron sus negocios, dejando detrás unas deudas a perpetuidad, imposibles de asumir.
  • En caso de concurso de persona jurídica, puede consultar aquí.

Ventajas que ofrece

La principal ventaja que se obtiene, es que el deudor quedará liberado de las deudas anteriores a la declaración del concurso de acreedores. Mientras se tramita, la Ley protege al deudor con las siguientes medidas:

  • Paralización de los embargos y ejecuciones.
  • Paralización del devengo de intereses.
  • Se puede aprobar un convenio con una reducción de la deuda de más del 50%, y con aplazamientos de cinco o más años.
  • Si no se aprueba el convenio, se puede obtener el perdón de las deudas impagadas.
  • Establecimiento de una pensión de alimentos que cubra las necesidades básicas de la familia, mientras dura el proceso.

¿Para qué sirve la ley de segunda oportunidad?

Se puede hacer algo por los perjudicados por la crisis y tenemos las herramientas para poder ayudarles. Actualmente, la ley de segunda oportunidad permite dar esta protección, siempre que el deudor sea de buena fe. Por lo tanto, no sólo se puede, si no que se debe.

Es preferible acudir a los mecanismos previstos por la ley, que a la refundición de préstamos, refinanciación de deudas o ampliación de hipoteca. Lo único que conseguiremos es agravar la situación de insolvencia, engrosando la deuda. Y en condiciones perjudiciales para el deudor en la mayoría de ocasiones.

Tampoco sirve de nada ignorar el problema, pues al final el Banco acreedor se adjudicará la vivienda por el 70% de su valor de tasación. Si no se trata de vivienda habitual, lo hará por el 50% de su valor. En los dos casos arrastrará con una deuda de por vida. Y no se puede ser insolvente toda la vida.

Para evitar estos efectos indeseados, tenemos a nuestra disposición estas herramientas de segunda oportunidad, que son la dación en pago y la declaración de insolvencia a través de la mediación concursal, y en ambas, el objetivo a cumplir es lograr la rehabilitación del deudor, de forma que se perdonen sus deudas y pueda volver a empezar con su vida o negocio de forma completamente legal.

No todos los deudores pueden acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad, si desea conocer los requisitos para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad, pulse aquí.

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